> Reflexiones

Recuerda: Lo que das, vuelve.

En el año 2014, andando el camino de Santiago, en una de las etapas, coincidí con una señora que lo estaba peregrinando.

Tenia alrededor de 60 años, nacida en brasil, casada y con 3 hijas. Me estuvo contando que por motivos laborales de su marido, se fueron a vivir a Alemania hacia 20 años.

Yo hacia 6 meses que había dejado mi trabajo de casi 23 años en el mundo financiero. Recuerdo que en esa conversación de mi vida y de su vida, surgió en la conversación una piedra preciosa de aprendizaje, que guardo en mi interior des de entonces.


Ella me contó que su marido era una persona que tenia un gran corazón, que siempre estaba disponible a ayudar, a echar una mano.

Esta cualidad, era un valor que le reconocían en la empresa. Pero paso una circunstancias que puso en peligro su lugar de trabajo.

Y se encontró solo delante el peligro. Pidió ayuda a aquellos que él había ayudado, pero se encontró que no le podían ayudar. Fueron meses muy difíciles.

Recuerdo que ella me contó que estaban barajando un plan alternativo de volver a Brasil, a pesar suyo, ya que habían creado un hogar y sus hijas ya tenían una vida y raíces en Alemania.

Y paso algo extraordinario.

Que un buen día, en medio de la niebla de la situación, y teniendo las alternativas casi agotadas, su marido recibió una llamada de una persona de la que menos se podía esperar. Era una persona medio conocida, sin ningún vínculo estrecho de amistad.

Esa persona casi desconocida, con la que no había tenido un trato profesional, le dio la llave a la solución de su situación. Ella, me contó, que esa persona le dijo su marido que le había llegado a sus oídos la situación por la que estaba pasando, y que sin conocerlo casi nada, le parecía muy injusto el trato que estaba recibiendo.

Y le ofreció un puesto de trabajo en su empresa.

Su marido y ella no se lo podían creer.


Con los años, ella me contaba que la reflexión y aprendizaje de la situación vivida, fue que esperamos que la ayuda que necesitamos venga por parte de las mismas personas que hemos ayudado. O ese creemos que deberia ser así.

Y me recuerdo sus palabras, literales: Esto no funciona así. 

Esto funciona por otra ley. La ley de haz el bien, y no mires a quién.
Por qué lo que das, vuelve. Siempre.

Pero tiene muchos números que no vuelva por la misma persona que tú crees que debería volver.

Un cambio de mirada que te permite reducir las expectativas y juicios hacia las personas mes cercanas. Y te empodera para saber que lo que das, vuelve, en ese equilibrio entre el dar y recibir que todos necesitamos.

Lo único que cambia es la percepción de quien nos lo debería devolver, dejándolo abierto, y multiplicando las posibilidades de quien nos puede ayudar cuando lo necesitamos.

Desde entonces, es un mantra más en mi lista de reproducción de frases inspiradores: lo que das, vuelve. En positivo y en negativo.

Tú eres dueño de la acción de dar y de la capacidad de recibir.
Sin esperar nada de nadie, y confiando en todas las personas.

Esta nueva mirada, hace que la mochila de pensamientos y creencias, sea mas ligera de equipaje. Y el andar por la vida, más fluido.

¡Buen camino!

 


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Publicado el 10 de diciembre de 2023
Francesc Roca Presas