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“Si tienes a tu madre bien integrada en ti, ¡brillarás!” – Bert Hellinger

Bert Hellinger, creador de la psicoterapia de constelaciones familiares
Tengo 83 años. Nací en Alemania, y allí vivo. Viajo por todo el mundo para dirigir talleres de constelaciones familiares. Estoy casado. No tengo hijos. No hablo de mis ideas políticas ni de mis creencias: ¿en qué podría serle útil eso a alguien? La madre es la conexión a la vida

Ex misionero.Estudió filosofía, teolo- gía, pedagogía, fue misio- nero católico y hoy es uno de los psicoterapeu- tas más controvertidos, padre de las constelacio- nes familiares, pujante sistema de aproxima- ción y resolución de con- flictos psíquicos. Ver uno de sus talleres (con- vocados aquí por el Ins- titut Gestalt) asombra: misteriosamente se ge- neran movimientos en- tre personas que no se conocen y que represen- tan a otras. “¡Desconoce- mos las fuerzas que nos albergan!”, resume He- llinger. Rastreo su bio- grafía en internet en busca de claves, pero él se niega a personalizar. Le pregunto qué es la felicidad: “Es el éxito cuando sirves a la vida. El nacimiento de un be- bé. O esta entrevista, si la escribe usted bien”.

 

Qué recuerda de su madre?

¿Puede informarme antes so- bre qué asuntos le interesa tra- tar en esta entrevista?

De su psicoterapia. Pero, antes, un poco de su vida.

¿Mi vida? Mejor hablar de
asuntos útiles para sus lectores, más que de circunstancias de mi biografía.

De acuerdo, pero creo que conocer su vida puede ayudar a entender su método.

¿Qué recuerda de su juventud bajo el nazismo?

El catolicismo de sus padres les blindó de aquella barbarie, he leído.

Proponga un tema, y centrémonos en eso.

De acuerdo: la madre. Sostiene que la figura materna moldea nuestra psique.

¡La madre está en el fundamento de nuestra felicidad! Si estás en buena conexión con tu madre, brillas.

¿Brillas?

Si uno tiene bien integrada psíquicamente a su madre, irradiará alegría, la gente le ama- rá, triunfará en su vida, brillará…

Pues por eso le pregunto por su madre.

Si amamos a nuestros padres tal como son, si decimos “sí” a lo que son y, sobre todo, si estamos contentos de que nos pariera nues- tra madre, ¡brillaremos de felicidad!

Fue usted sacerdote católico, misione- ro entre los zulúes durante 16 años…

¿Qué aprendió allí?

Jamás vi un niño zulú irrespetuoso con sus padres, con sus mayores, sus antepasados… ¡Sería inconcebible para un zulú hablar mal de sus padres!

Dejó usted el sacerdocio católico al hacerle alguien cierta pregunta…

“¿Qué es más importante para ti: tus ideales o las personas?”, le preguntaron.

Recapacitó y regresó a Europa hace 30 años para formarse en psicoterapia.

No hablo de mí: no es tema. Pregúnteme al- go que sea útil a los que lean esto, por favor.

Ideó un método psicoterapéutico: las constelaciones familiares. ¿Qué es eso?

¿Está dispuesto a escuchar cosas que puedan parecer algo extrañas?

No será la primera vez, no tema.

Cuando alguien tiene un bloqueo, un conflicto, un nudo, y quiere abordarlo para resolverlo, yo lo coloco en el escenario del taller de psicoterapia, o bien coloco a alguno de los presentes para que le represente…

¿Aunque no se conozcan entre ellos?

Aunque no se conozcan, ni aunque el repre- sentante sepa nada del representado.

¿Y qué sucede entonces?

Que el representante hace algo, mira a al- gún lado, se mueve… Si mira al suelo, está mirando a alguien muerto, quiere morir… Coloco ahí a otra persona que represente al muerto. Los movimientos se suceden y van expresando el conflicto…

¿Qué mecanismo está operando ahí?

No busque explicación científica. Lo cierto es que ahí se manifiestan las fuerzas que nos traspasan. A cada representante le inva- den las emociones de los representados, el conflicto se manifiesta en esos movimien- tos impredecibles.

¿Y qué papel desempeña usted?

Ninguno. Sólo siento y observo lo que suce- de. La figura de la madre es representada siempre en algún momento. No necesito preguntar, sólo veo qué pasa. En el caso de personas con fracasos en su vida personal y profesional, siempre es lo mismo: ¡desco- nexión con la madre!

¿Sí? ¿Y puede eso repararse?

Puede. A menudo se reencuentra con la ma- dre, se abrazan, respiran hondo… ¡Se han re- conectado! Esos movimientos han unido lo que estaba separado.

¿Nuestros fracasos e infelicidad vienen de escisiones con la madre, pues?

Sí. Muchos empresarios fracasan porque reproducen con su empresa la misma relación de rechazo que mantienen con mamá.

¿Y qué pinta el padre en todo esto?

La madre nos conecta a la vida y el padre nos conduce a la vida social.

¿Qué pasa con el recién nacido cuyos padres se separan?

Si los padres acuerdan seguir desempeñan- do sus respectivas funciones de padre y ma- dre, nada grave.

¿Y si la madre menoscaba la figura del padre ante el hijo?

Si una madre menoscaba o hurta la figura del padre, incapacita a sus hijos para el éxi- to social y siembra en sus hijos una rabia… que un día ellos le devolverán.

¿Por qué existe hoy tanto niño tirano?

He visto a un niño de dos años agresivo: ha absorbido la rabia que su madre no asumió por un aborto… A veces el niño capta que papá o mamá no quiere vivir, y es agresivo para atraer su atención hacia la vida.

¿Por qué tantas mujeres asesinadas?

Víctimas de los hombres por centurias, las mujeres hoy miran a los hombres con rabia acumulada… y algunos hombres reaccionan criminalmente a esa mirada.

Aconseje a una chica a punto de parir.

¿Quieres parir de verdad? ¿O sólo que te extraigan al bebé sin enterarte?: anestesia y cesárea hurtan al niño su primera oportunidad de luchar y su gran ocasión de obtener una victoria en esta vida. ¿Podrá una criatura con este comienzo imponerse luego en la vida y triunfar? Difícil, difícil…

 

Publicado el 26 de agosto de 2019
Francesc Roca Presas