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“Recuerda, algunas cosas dependen de ti y otras no” Massimo Pigliucci

Massimo Pigliucci, doctor en Genética, Biología Evolutiva y Filosofía.

Tengo 49 años. Nací en Monrovia (Liberia), crecí en Roma y vivo en Nueva York. Casado, tengo una hija. Estudié varias carreras, pero ahora soy filósofo a tiempo completo. Profesor de filosofía del City College de Nueva York. Nuestro mayor problema es el cambio climático. Soy un estoico.

Aprender a vivir

Publica artículos en medios como The Wall Street Journal , The New York Times o The Washington Post . Es un estoico, filosofía que se abre camino en este mundo tan confuso y cuyo significado Massimo Pigliucci ha decidido contar al mundo. Es autor, entre otros libros, de Mi cuaderno estoico y Cómo ser un estoico , este último un super ventas internacional. Ahora nos presenta La forja del carácter (Ariel), en el que nos instruye sobre la virtud, que no es otra cosa que el carácter en acción; a su vez, el carácter se muestra en cómo nos comportamos, y eso es educable, conquistable, algo que podemos pulir y mejorar. “Existe un arte de vivir y puede aprenderse mediante la filosofía práctica, lo que significa reflexionar de manera crítica sobre las experiencias de nuestra vida con la intención de aprender a mejorar y practicar”.

Qué implica ser estoico?

Es una filosofía de vida cuyo
objetivo es convertirte en mejor persona.

¿Cómo?

Practicando las virtudes cardinales: tu coraje, tu sentido de la justicia, tu templanza y tu sabiduría práctica, y lo haces porque quieres ser útil dentro de la cosmópolis humana.

Estoico suena a aguante.

Tiene razón, estoico se asocia a ir por la vida de una manera un poco tiesa, intentando reprimir las emociones al estilo Spock de Star Trek, pero en realidad los estoicos intentan atravesar los problemas en lugar de quejarse.

La queja es agotadora e inútil.

Los estoicos no pretenden suprimir las emociones, sino hablar con ellas. Pongamos por caso que me están insultando por las redes sociales; lo normal es reaccionar, pero un estoico se diría: ¿por qué me estoy disgustando? De hecho, un insulto solo funciona si lo concibo, mejor ignorarlo.

¿Todos necesitamos un mini-Sócrates en nuestra vida?

Sería genial. Los estoicos consideran que necesitamos modelos de conducta que seguir, en mi caso es mi abuelo, una de las personas más agradable y más ética con la que me he cruzado, así que siempre me pregunto qué haría él en esta situación.

¿Qué le transmitió de esencial?

Tratar a los demás con justicia y con respeto, tal y como te gustaría que te trataran a ti, un principio que se encuentra en todas las tradiciones éticas.

¿Cómo prosperar en un mundo que está fuera de nuestro control?

Epicteto empezó siendo esclavo, no tenía ningún control sobre su vida. A principios del siglo II ya era libre y creó la escuela de filosofía más importante de su época.

¿Y qué transmitió a sus estudiantes?

Lo que él llamaba la regla fundamental de la vida, y es que algunas cosas dependen de nosotros y otras no. Haz lo mejor que puedas con lo que sí depende de ti y desarrolla una actitud de aceptación y serenidad con lo que no depende de ti.

¿Cómo cultivar el carácter?

Sócrates se hizo esa misma pregunta y respondió que el carácter es una habilidad como lo es tocar música: se puede aprender, y para ello se necesita un buen profesor, un poco de teoría y, sobre todo, practicar y practicar. Lo mismo ocurre con la virtud, según
Sócrates.

¿Cómo se practica la virtud?

Lo más importante es decidir el comportamiento adecuado y repetirlo una y otra vez hasta que sea tu segunda naturaleza.

¿Por ejemplo?

Si considero que no soy generoso, puedo practicar decidiendo repartir a diario la calderilla entre las personas sin techo. Si insistes, se convertirá en tu segunda naturaleza.

Solemos creernos mejores de lo quesomos.

Sí, ja ja ja, es cierto, por eso la autorreflexión es básica. Yo, cada noche antes de acostarme dedico diez minutos a escribir en mi cuaderno filosófico.

¿Y qué escribe?

Me hago tres preguntas: qué he hecho bien, qué he hecho mal, y si pasa algo así otra vez qué puedo mejorar. Ese ejercicio a diario te ayuda a descubrir tus propios defectos.

¿En qué espejo se mira?

Como es cierto que solemos ser demasiado indulgentes con nosotros mismos, tengo amigos con los que analizamos nuestro
comportamiento, es lo que harías con un psicoanalista.

Virtud y política parecen no llevarse bien.

Vivimos tiempos muy maquiavélicos en los que la virtud es lo contrario de la política.

Platón decía que la democracia tiene tendencia a convertirse en tiranía.

En los últimos años en Estados Unidos hemos estado muy cerca. Recuerde que Platón recomendaba una gobernanza directa por parte de las personas y nos advirtió de qué pasaría si la democracia se vuelve populista.

Parece que es lo que estamos viendo.

El populismo es demagógico y peligroso. La mejor respuesta es más reflexión política, más pensamiento, más filosofía y una mayor habilidad para considerar cuáles son los problemas y qué alternativas tenemos.

¿De qué virtudes carece el humano del siglo XXI?

Nos falta autocrítica.

¿Cuál es su frase de cabecera?

La de Epicteto: recuerda, algunas cosas dependen de ti y otras no.

Mientras no se convierta en manso.

Yo creo que nos hace razonables. Los estoicos tienen ejercicios prácticos de auto privación. A mí me gusta mucho el vino y a veces me propongo dos semanas de abstinencia; o si hace mucho frío, no me abrigo demasiado.

¿Por qué castigarse?

El objetivo es recordarte a ti mismo que no pasa nada si te privas de ciertas cosas. El premio es la templanza.

Contra de la Vanguardia publicada el día 17.03.2023

Publicado el 20 de marzo de 2023
Francesc Roca Presas