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Queridos Reyes Magos, ¿necesitan ayuda?! Solo una cosa: Toneladas de TE!

Para los 3 reyes magos, la fecha del 6 de enero, es un deadline que les provoca, a la par, una alegría y estrés desmesurado. Y para sus clientes, el doble que ellos. Hablo en nombre de una «clienta», Arlet, de 3 años y medio, que esta noche, en la cama a punto de dormir, me comentaba que si yo le haría «terapia» a los reyes magos.

Me la quede mirando, y le dije que cómo es que ella creía que los reyes magos necesitaban ayuda. Y me contesta que es un «trabájal» ir de casa en casa en una sola noche. Y que sí venían a casa, yo les podía hacer terapia o formación con el portátil (online).

Le dije que me parecía muy amorosa su empatía hacia ellos y su trabajo. Que no debía preocuparse y que yo me ponía a su disposición por si necesitaban ayuda. Que les dejaría una nota para que si me necesitan, me llamen. Pero le recalque qué son ellos los que tienen que dar el primer paso de reconocer y sentir que necesitan ayuda, o apoyo, o acompañamiento, o escucha. Que a veces no es fácil pedir ayuda, pero que todos la necesitamos, siempre, en algún momento.

Que sí, que es un trabajo enorme el que tienen, y una responsabilidad titánica. Y que seguro están agotados, incluso estresados con toda la logística, operativa y delivery. Y que entre ellos debe de haber sus mas y sus menos a la hora de tomar decisiones, como en nuestra casa. Y claro esta, que a todo esto, se le suma la resaca como al resto de la humanidad, de estos 2 últimos años con muchos cambios imprevistos, que afectan a las relaciones de su familia, al trabajo, amigos… en fin, como nosotros, como la vida misma.

Se quedo más tranquila al saber que tendrían ayuda sí la necesitaban. Y con esta reflexión final, entre el traspaso del mundo real al mundo de los sueños, me inspiró, me hizo pensar, y me hizo escribir sobre él pedir ayuda.

Y me conecte con la necesidad de «pedir ayuda», de un periodo vital, el de mi adolescencia. Situado en un cambio de instituto, durante el primer año, donde lo que no entendía, ni lo preguntaba en clase, ni fuera de ella. Fue un cambio de actitud en mi que no sabia ni de donde me venia. No sabría decir si era vergüenza por no saber, por no entender, por no estar a la altura de la clase.

Él no preguntar y él no pedir ayuda, tuvo un precio: repetir curso. Y tuvo un valor más grande que el precio: el aprendizaje de una lección aprendida. Por qué luego me expulsaban de la clase por preguntar demasiado.

El valor de pedir ayuda, lo conecto con el valor de preguntar, el valor del no saber, com el desarrollo de la curiosidad, de la creatividad. En definitiva, con el crecimiento personal.

Con el tiempo, pude observar que el valor de pedir ayuda, mas allá de que, como seres humanos necesitamos del otro para avanzar, lo conecté con lo que entendemos por éxito o fracaso. Un éxito o fracaso de tu capacidad por sostenerte, de adaptarte al medio, de ser tu a pesar de las circunstancias adversas.

Y la reflexión de mi hija me ha llevado también a hace unos años, donde tuve la suerte de ejercer de docente en un instituto, y observar lo difícil que es para muchos el preguntar o pedir ayuda. Nunca me hubiera imaginado que mi experiencia de repetir curso, al comentarlo con mis alumnos, muchos se inspiraran y tuvieran el valor y coraje de preguntar en clase lo que no entendían y pedir ayuda cuando la necesitaban.

Y lo mismo que le decía a los alumnos se lo digo a los reyes magos: Pedir ayuda es muy humano, y es parte de la vida y la existencia. Y si miramos detenidamente cada éxito alcanzado, veremos que hay la semilla de muchos aprendizajes adquiridos de nuestros padres, familia, profesores, compañeros.. Y que detrás de cada fracaso, hay la semilla de muchas capacidades y cambios a punto de ver la luz.

En realidad, no existe el fracaso, tan solo existe crecimiento y aprendizaje. Lo que llamamos «fracaso», es una experiencia que te provoca hacer cambios para volver al objetivo. O no…

Tu cuerpo y tu intuición saben mejor que tu cabeza de la necesidad de pedir ayuda, sea personal, mental, emocional, física, familiar, profesional.. Así que, pedir ayuda, suma a tu éxito de ser mejor persona y al porfolio de tu bienestar.

Esta claro que, como humanos, hemos de vivir unas cuantas crisis de diferentes niveles y a diferentes escalas, para poder empezar a ver el fracaso o las experiencias dolorosas, desde esta nueva perspectiva mas saludable, que suma a tu persona, fácil de sostener, que te aporta una nueva mirada en dirección a tu bienestar, a pesar del dolor o la perdida.

Nota (que no carta) a los Reyes Magos:

Queridos Reyes Magos, gracias por su desempeño en este día de hoy. Son la cara visible de la ilusión y la magia. Y para muchos hogares, quizás, este sea de los pocos días de estar contentos, sonreír y compartir.

Sé que esto, ustedes lo saben, Y es una responsabilidad enorme. Que son muy magos, majos, y muy humanos. Por todo ello, estoy a su disposición por si les puedo ayudar. Me pueden llamar, sin ningún compromiso, y compartir todo aquello que les pesa, para ir mas ligeros de equipaje, tanto emocional como mental, para repartir los regalos del día de reyes. A vuestra disposición.

Ahora si, carta a los Reyes Magos:

Queridos Reyes Magos, solo una cosa: Toneladas de TE!

AYUDA(TE) REGÁLA(TE) QUIÉRE(TE) CUÍDA(TE) PERDONA(TE) AMA(TE) SONRÍE(TE) CONSIÉNTE(TE) EDUCA(TE) SUPÉRA(TE) 

Feliz noche de reyes!

Y que la magia de nuestra mirada en esta noche tan especial, la podamos sostener durante todo el año!

Publicado el 06 de enero de 2022
Francesc Roca Presas