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«Los microtraumas pasan de generación en generación» Anna Rigat

Reflexión de la contra

INTERGENERACIONAL: Mas allá de la genética.

La infancia es una etapa crucial para nuestro desarrollo en todos los sentidos.

Poner consciencia, aquí y ahora, para mirar a nuestros hijos con otros ojos, con otro entendimiento, es crucial.

Y el espejo de nuestros hijos, quizas nos lleve el regalo de mirar nuestra infancia, para abordar, desde el momento presente, creencias, patrones, hábitos «heredados» que nos restan, nos dificultan en el camino de nuestro bienestar.

El titular habla de que los microtraumas pasan de generación en generación . Y yo añadaria que emocionalmente, somos el resultado sistémico de nuestra familia de origen. Un darse cuenta donde la ciéncia cada vez le pone mas conocimiento. Conecto esta contra con otra de Bruce Lipton con el titular «lo que pensamos varia nuestra biologia».

🐛Working in progress.Learning by doing🦋 Otra contra de la vanguardia que nos inspira. Puedes encontrar todas las contras clicando este link: Las contras que nos inspiran en RecursosPropios

Deseando que te resuene!

Anna Rigat, psicóloga y pedagoga

Tengo 34 años. Soy de Olot. Soy psicóloga y pedagoga. Tengo pareja, sin hijos. ¿Política? Agnóstica. No tengo creencias religiosas. Soy máster en Evolución Normal y Patológica en la Infancia y la Adolescencia. Trabajo en el Centre de Desenvolupament Infantil i Atenció Precoç

Sufrimiento mental

Un 4,5% de los niños son maltratados. De estos, la mayoría (60%) reciben maltrato físico, un 37% por negligencias, un 18% es psicológico, y sexual un 5%. Esto puede ocasionar trastorno mental. Para la opinión médico-psiquiátrica hegemónica es un fenómeno biológico, cerebral, orgánico, medicable con fármacos. Reduccionismo del que abominan Anna Rigat y otros psicólogos y pedagogos, que consideran el trastorno mental un fenómeno de base relacional, interpersonal y social, derivado de relaciones entre mentes. Y lo exponen con casos clínicos en el ensayo Relaciones, vivencias y psicopatología. Las bases relacionales del sufrimiento mental excesivo (Herder).

Torturamos a los hijos?
A veces los maltratamos, les infligimos un sufrimiento mental excesivo.

¿Sufrimiento mental…?
Otros hablan de psicopatología, y medicalizan ese sufrimiento… innecesariamente. Hay un sufrimiento mental natural, parte de la vida…, y otro excesivo.

¿Causado por los padres?
Padres y adultos. ¡Es nuestra responsabilidad analizarnos… para evitárselo a nuestros niños! O… o les causaremos microtraumas.

¿Qué es un microtrauma?
Conductas sutiles, poco obvias…, pero que dejan alguna huella en el niño: una falta de atención o cariño, una negligencia… Desde que nace, el niño busca una cosa: la mirada y la voz de los padres…

¿Y no siempre la encuentra?
A veces esos padres no recibieron esa mirada de niños: no están adiestrados para darla.

¿Eso se hereda, por tanto?
No es genético…, ¡pero sí es intergeneracional!: los microtraumas se transmiten, sí.

Será más ilustrativo un caso real.
Tras mucho tiempo de ser incapaz de dibujar nada, una niña traza una carita con ojos… Y su madre le suelta: «¡En azul, no!». Esa madre lleva a su hija a consulta por sus rebeldías… y te das cuenta del trauma de ella, y te explica que fue abandonada en un internado, pero dice que no guarda rencor…

Pero está pagándolo con su hijita…
Eso es, y no es aposta. Ella acaba llorando… y su hija, que había entrado con la cabeza baja y el pelo tapándole la cara, dice: «Nunca me habías contado esto, mamá», y le echa un brazo al hombro ¡y acaba consolándola!

¡Bravo!
Se crea un vínculo, sí. Todos nacemos buscando vínculo emocional, y si nos falta en casa…, queda una herida, y buscamos afecto fuera. ¡Jamás escatimes elogios a tus hijos!

¿Y eso por qué?
No por elogiar pequeños logros de tu hijo lo convertirás en arrogante… ¡Al contrario! Le das seguridad, autoestima. Si no, tenderá al narcisismo para compensar su carencia.

Mejor pasarme que quedarme corto.
Sí, refuerza lo bueno, no desvalorices: si tu hijo llega con un notable, ¡felicítalo! No le digas: «A ver si la próxima es sobresaliente».

Reforzar la autoestima…
Si los padres se centran en reñir, sancionar, castigar…, sin dar calidez…, el niño aprenderá esa frialdad. Y la reproducirá en sus relaciones futuras con colegas, parejas, hijos…

Hay niños más difíciles que otros, ¿no?
Esas desobediencias, alteraciones del sueño, miedos, ansiedades, rebeldías… son síntomas de alguna disfunción relacional, ¡no de enfermedad alguna! Pero aún impera la idea de que conviene diagnosticar y medicar síntomas. No: prefiero indagar la causa.

¿Y todo tiene solución?
Todo puede mejorar, y será más fácil cuanto antes lo abordemos. Una niña no podía dormirse sola, y sus padres se enfadaban…

¿Y?
Bastó con que el padre la acostara y le contase un cuento durante diez minutos. ¡El niño necesita seguridad… o temerá un abandono!

¿Qué más necesita el niño?
Lo que yo llamo el a, e, i, o, u.

A ver.
A: amor. E: educación. I: instigación. O: orden. U: unión.

¿Cómo conviene expresar el amor?
Con presencia: los padres que preparan el desayuno, que acompañan al colegio, juegan… ¡son los que ganan autoridad ante el niño!

Educación.
Consiste en ser coherente, sensible, poner límites, pero tus sanciones serán sólo eficaces si antes has ganado autoridad con amor.

Instigación.
Juega con tu hijo, fantasea, imagina, crea.

Orden.
Hábitos diarios, rutinas, seguridad.

Unión.
Vínculo emocional. Que haya más amor que sentimientos negativos. Es imposible ser unos padres perfectos, ¡pero sí es posible ser suficientemente buenos!

La separación de los padres, ¿trauma?
No, si está bien gestionada, si hay consenso en la educación, si no hay peleas, si la relación del niño con cada progenitor es sana.

¿Hay un síndrome del hijo adoptado?
Hay una memoria sensorial y emocional: siempre aflora una rabia derivada del abandono… Es normal. Pero padres sólo hay unos: los que ejercen, cuidan y están presentes. ¡Y no deben sentirse culpables!

Está bien decirlo.
A veces este hijo adoptado es rebelde: miedo al abandono. Y pone pruebas a sus padres inconscientemente, lo pone difícil ¡para verificar que no lo abandonan! Normal.

Cuénteme algún otro caso.
Una niña maltratada fue separada de su madre. Conseguimos que la madre mejorase y la visitase cada semana. Y entonces llega la justicia… y condena a la madre a alejarse seis meses de la niña. ¡Qué desastre!

¿Y si a un niño le toca un padre o una madre… complicaditos? ¿Qué hacemos?
La sociedad debe dar armas al niño para ayudarle a elaborar eso, y fortalecerlo, y que sepa que no es culpable… y que sobreviva.

Contra de la Vanguardia del día 19.03.2014

Publicado el 30 de noviembre de 2021
Francesc Roca Presas