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La sabiduría sistémica de las piedras

Siempre he oido decir a mi padre que él habla con las piedras. Su afición es la de hacer construcciones con piedras, como paredes, muros, barracas. Siempre pensé que era su manera, su «hobby» para desconectar de su profesión. Y cuando me decía, «mira, esta piedra quiere que la ponga en este lugar», lo mínimo que pensaba era «papa, tu flipas».

En el 2013, haciendo el camino de Santiago, en una conversación del camino con una señora (me paré por qué vi que tenia dificultades para andar, y la acompañé un buen trozo de camino) , en la conversación salió este tema. Le comenté, riendo, «que mi padre siempre dice que habla con las piedras». Al escuchar mis palabras, se paró, me miró, y me dijo: «Tu padre es muy sabio». Palabras que me llegaron de una mujer que sentí como sabia, por su presencia y por el contenido de sus palabras durante todo el trayecto.

Debo reconocer que desde ese momento (le comenté a mi padre la «anécdota»), empece a mirar a mi padre de otra manera. Me interese más por las piedras y por sus conversaciones.

Todo un mundo, que ahora me permite conectar las piedras con toda la teoría de sistemas, y poder compartir la mirada sistémica.

Cuando hablamos de mirada sistémica, hablamos de la teoría de sistemas. Pero, ¿qué es un sistema?

Una imagen vale más que mil palabras. Nuestros ancestros, utilizaban las piedras como elemento para construir viviendas, muros, espacios para rituales.. Un sinfín de utilidades a través de la materia prima de la piedra.

Cada piedra tiene su personalidad. Por sí sola, es eso, una piedra. Al formar parte de una construcción, junto con más piedras y elementos, crean una identidad superior a la suma de ellas mismas. Todas juntas forman un sistema de espacio.

Exactamente ocurre lo mismo con las personas. Cada una es hij@ de su padre y su madre. El núcleo del sistema familiar empieza aquí. Y se extiende a herman@s, ti@s, abuel@s, bisabuel@s… suma y sigue.

Tú, como persona humana, formas partes de diferentes sistemas: al sistema familiar, al sistema laboral/profesional, al sistema relacional/amistades, sistema social… suma y sigue.

Y en cada uno de los sistemas que perteneces, eres tú y tus circunstancias. Se activan dinámicas dentro de ti que pueden aportarte bienestar o malestar. Y ahí, es donde la mirada sistémica es una herramienta potente para poder verte síncronamente como ser único y como parte del sistema.

La fuerza del sistema a la que perteneces, sea en el ámbito que sea, puede activar, desde el inconsciente, creencias, comportamientos y actitudes en ti, de las cuales uno no puede controlar y quizás no se las siente como suyas. Y muy probablemente, el reflejo des de el exterior, sea abrumador.

Como dice el padre de la sistémica, Bert Hellinger, en la entrevista en la Contra de la Vanguardia, comenta:

¿Está dispuesto a escuchar cosas que pueden parecer algo extrañas?

Para mí, tan extraño y tan real como hablar con las piedras.

Si cambiamos la imagen de una piedra por la de una pieza, ampliamos el concepto. Las piezas de un coche, por sí solas, no forman un coche. Juntas, forman un coche. Y si falla el motor de arranque, o se pincha una rueda, o falta gasolina, el coche no se mueve. A pesar de que las demás piezas estén perfectas.

En según qué aspectos de la vida, se precisa de un mecánico del alma para la puesta en marcha, y seguir el camino con serenidad, valor y sabiduría.

Deseando que te resuene!

Publicado el 28 de julio de 2021
Francesc Roca Presas