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“La enfermedad mental es hija de las injusticias” Jaume Funes

Jaume Funes, psicólogo y pedagogo especialista en adolescentes.

Tengo 75 años. Nací en Calatayud y vivo desde hace sesenta años en Cornellà. Soy psicólogo, educador y periodista. Estoy casado y tengo dos hijos y dos nietos, Adriana (17) y Marcel (13). ¿ Política? De izquierdas. ¿Creencias? Soy agnóstico. Me gusta pintar y mientras voy pensando…

Cuando la vida duele

Jaume Funes lleva toda su vida a pie de aula, de aceras y de parques del Baix Llobregat, por lo que sabe bien de lo que habla si se le pregunta sobre la adolescencia y sobre los dolores del alma a cualquier edad. Así que escucho y anoto su fórmula para atender esos dolores de vivir e intentar superarlos: “Cualquier forma de atención será una mezcla de la palabra que acompaña, la actividad que ocupa, la experiencia que recupera felicidades y la sustancia que mitiga el dolor”. Detalla su fórmula en las páginas de su libro Quan la vida ens dol (Rosa dels Vents), que subtitula Construir la salut mental i recuperar la felicitat. Y añade, para terminar, con la amplia sonrisa que siempre le acompaña: “Cuando la vida duele necesitamos miradas acogedoras y descubrir dónde comprar esperanza”.

Vivir duele?

Puede doler mucho, a veces.

¿Y entonces?

Si el dolor llega a ser inaguantable…

Suicidio como salida.

Cuidar de la salud mental previene ese camino.

¿Estamos cuidándola?

Recetamos una pastilla por trastorno.

¿Ahí andamos?

Etiquetamos enfermedades mentales acordes con cada fármaco inventado: es deshumanizador.

¿Qué nos falta?

Un pacto entre la química cerebral y todo lo conductual.

¿Qué entiende por conductual?

La capacidad cerebral de modificar hábitos, explorar afectos, habilidades y motivos para vivir.

¿Habilidades?

Experiencias acumuladas en tu vida te brindan habilidades vitales útiles para afrontar malestares.

Y si te fallan habilidades y afectos y…

No puedes ser feliz y te trastornas.

¿Y qué haces?

Uno de cada tres estudiantes de bachillerato consume hoy tranquilizantes…

¿Es preocupante?

Lo preocupante es que hoy no haya espacios de escucha.

¿Escuchar qué?

Que cada uno cuente qué le duele de vivir: ¡tienes derecho a no ser etiquetado! Pero acabamos todos en una etiqueta.

Por ejemplo.

Etiquetamos a un adolescente de “negativista desafiante”. Y es solo uno que está triste porque ama sin ser correspondido.

¿Y le medicamos?

Y le apartamos, encima de que todo le va mal. Basta ya: ni la enfermedad mental es individual –es social– ni debe serlo su terapia.

¿Cómo debiera ser la terapia?

Que el enfermo mental sienta que nos importa. Es lo que más necesita, una mínima dosis de satisfacción vital que compense dolores anímicos, que los haga tolerables.

¿Alguna idea?

Un sofá en el que sentarse a hablar con gente, en todos los CAP y consultas médicas de psicólogos y psiquiatras.

Otra.

Actividades relacionales o creativas, y aléjate del que diga “la vida es una mierda”.

¿Y qué hacemos con las pastillas?

A los ricos les brindan palabras; a los pobres, pastillas. ¡Al menos explícame bien esa pastilla! Y acordemos juntos la pauta, si prefiero estar deprimido o alelado.

O sea, no desterraría las pastillas.

Todos tenemos derecho a drogarnos para mitigar algún dolor, físico o anímico. El enfermo mental es una persona, no lo olvidemos.

Y se le ofertan muchas autoayudas…

Habría que entender que es insano pretender la perfección en nada. Entendamos que la vida es una imperfecta colección de estados de ánimo diversos…

¿Esa es la gracia?

Vivir comporta dolores: integrémoslos.

¿Se puede?

Todo se educa, todo se construye. Nada es real, todo es un constructo neurológico.

Me convenceré de eso.

Es aburrido que el sol salga todos los días.

Eso siente todo adolescente, ¿no?

La edad más peligrosa, felizmente, pues lo descubres todo por vez primera, vives emociones desconocidas: ahí asientas los cimientos de tu futura salud mental.

Ponga un ejemplo.

En el sexo: lo de “pruébalo todo” es mala idea, hay que acumular experiencias placenteras y rehuir las malas.

Ahora todo son pantallas.

Eso no es grave mientras seamos capaces de traspasarlas.

¿Cuándo le ha dolido más la vida?

¿A mí? Cuando muere alguien a quien podría haber ayudado más. Yo he tenido una buena vida.

¿Qué es buena vida?

Pues que te pasa de todo y todo lo vives como bueno. En cambio, vida buena es la que no registra sobresaltos relevantes.

Un malestar deviene trastorno si…

Si te inhabilita para relacionarte con personas de tu entorno.

¿Qué es la enfermedad mental?

Estás en desacuerdo contigo mismo, no consigues relacionarte con otros, no encuentras sentido al mundo en el que vives.

¿Qué hilo une a todas las enfermedades mentales?

Una tristeza de fondo. Y que los demás juzgan irreal lo tuyo.

¿Cómo prevenir esas enfermedades?

Con escucha activa, satisfacciones, actividades, drogas negociadas: con una sociedad más justa, pues la enfermedad mental es una hija de las injusticias.

Contra publicada en la Vanguardia el día 07.11.2022

Publicado el 09 de noviembre de 2022
Francesc Roca Presas