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“Entrenándolo, podemos cambiar nuestro cerebro” Peter Franz

Reflexión de la contra

EXISTO, por tanto existo.

Existencia, autoconciencia, neurociencia, neuroproteccion, física cuántica… Suma y sigue.

Parece ser que lo que llamamos ciencia y lo que llamamos espiritualidad se van encontrando. Tiene su lógica. Por qué ambas parten de buscar sentido y respuestas a lo que nos pasa como seres humanos, como planeta tierra, como naturaleza.

Y las respuestas encontradas llevan de regalo mas preguntas, y así hasta el infinito… Suma y sigue.

En este punto de la evolución, parece ser que una de las claves a descifrar, es poner un poco mucho de conciencia a nuestra existencia.

Hacer una pausa, poner atención a una inhalación, a una exhalación a nivel individual es posible. A nivel social, global, es mas costoso en todos los sentidos.

Pero si sumamos 1+1+1 hasta el infinito, lo individual se convierte en global. Así que, cada uno a lo suyo, creando comunidad, ayudándonos desde donde podamos, con los propios recursos y pidiendo la ayuda necesaria para hacerse UNO con el TODO.

🐛Working in progress. Learning by doing.🦋 Otra contra de la vanguardia que nos inspira. Puedes encontrar todas las contras clicando este link: Las contras que nos inspiran en RecursosPropios

Deseando que te resuene!

Peter Franz, ingeniero químico, jefe del Banco de Cerebros de Würzburg (Alemania)

66 años. Casado y con un hijo. Nací en Königsberg, antigua capital de Prusia del Este, y vivo en Würzburg, Alemania. Soy jefe de neuroquímica clínica del departamento de Psiquiatría de la Universidad Julius-Maximilians. Hay que globalizar la tolerancia. Soy católico practicante.

Secretos…

Le entrevisto poco an- tes de que la UIC le otor- gue el doctorado hono- ris causa. Es uno de los grandes expertos en quí- mica cerebral y vive, lite- ralmente hablando, ro- deado de cerebros, entu- siasta precursor de la iniciativa BrainNet Euro- pe II (red europea de bancos de cerebros). El doctor Franz es amable y preciso en sus respues- tas, pero se azora cuan- do le pregunto por su creencia en Dios. Su pro- ducción científica supe- ra los 950 artículos y los 30 libros en el campo de la neurología y la psi- quiatría. En el 2004 era el químico más citado en medicina del mundo. Durante años ha trabaja- do el concepto de neuro- protección, cómo prote- ger nuestras neuronas de daños que todavía no se han manifestado.

Cuál es el mayor misterio del ser humano?
La comprensión de sí mis- mo; es decir, existo, por tan- to existo.

Tendrá que explicármelo.

El gran misterio es la autoconciencia.

¿La conciencia es una función cerebral?

Sí, pero lo importante es la interacción en- tre el sistema nervioso autónomo y el cere- bro. Desgraciadamente, es algo que se estu- dia poco.

¿Qué hay de misterioso en esa interacción?

Pongamos un estudiante ante un examen: todas las señales físicas, es decir, aumento de la tensión arterial, de la respiración…, son un producto directo del sistema nervio- so autónomo, pero es el cerebro el que pro- voca las reacciones, y lo mismo ocurre con todas las enfermedades psicosomáticas.

Entonces, nuestros pensamientos mo- delan nuestro cerebro.
Efectivamente, en función de los estímulos puede haber brotes de nuevas neuronas o un aumento de los receptores disponibles.

¿Nuestros pensamientos son capaces de cambiar nuestras redes neuronales?

Sí. Hay diferentes sistemas de bucles en el cerebro, el de la motricidad nos sirve para movernos, y el bucle que atañe al sistema límbico tiene efecto a nivel psicológico, pe- ro ambos se entrelazan. Déjeme que le ponga un ejemplo curioso.

Un enfermo de parkinson tiene que cruzar una calle. Si está frente a un paso de cebra, no tendrá ningún problema en cruzar. Si le pedimos que cruce por donde no hay paso de cebra, no podrá hacerlo, entrará en un estado de parálisis físico. Pero si un coche viene hacia él en ese momento, se producirá lo que se llama un episodio de quinesia paradójica.

¿Qué es eso?

El señor dará un brinco y cruzará la calle, y luego volverá a su estado de parálisis. Es de- cir, aunque la dopamina ya no funciona, lo hará la adrenalina. Ante un sistema que está degenerado, que no puede ordenar a su cuerpo caminar, el sistema límbico toma el mando y le da la orden.

Si nuestros pensamientos modifican nuestro cerebro, ¿podemos autocurar las enfermedades psicosomáticas?
Sí, correcto. La terapia del comportamiento en los años cuarenta, cincuenta y sesenta só- lo trataba la mente e ignoraba el lado biológi- co, pero cada vez más los psicólogos son psi- cólogos biológicos, es decir, involucran el sistema nervioso, el sistema físico. A través del entrenamiento, del cambio de comporta- miento físico, podemos cambiar la función cerebral.

¿Qué investigaciones le sorprenden?

La neuroprotección que se viene trabajan- do desde los años ochenta y que ahora se admite como posible. Y significa que pode- mos proteger las neuronas de toxinas y ele- mentos externos antes de que se manifieste la enfermedad que las daña.

¿Se ha demostrado?

En modelos de laboratorio, pero los resulta- dos no se han podido trasladar a estudios clínicos, es decir a los pacientes.

Pero en nuestro cerebro nacen nuevas neuronas, ¿no?
Sí, en según qué partes del cerebro se ha descubierto una neurogénesis (creación de nuevas neuronas), pero si la neurogénesis puede sustituir células dañadas en la misma zona y hasta qué nivel, todavía no lo sabe- mos. La neurogénesis es un campo impor- tantísimo. Los farmacólogos están buscan- do sustancias que puedan estimular el creci- miento de nuevas células cerebrales.

Hay estudios que demuestran que la meditación mejora la capacidad cognitiva y el sistema inmunológico. ¿Qué opina? Que es cierto, porque cuando estamos en un estado de meditación bajamos el ritmo respiratorio a un nivel basal, eliminamos emociones, todos nuestros sistemas se ra- lentizan, y esto tiene un efecto en el cerebro a nivel químico. Para empezar, suprimimos el consumo de ATP, esencial para la fun- ción celular.

Usted vive rodeado de cerebros.

En el banco de cerebros de Würzburg tene- mos actualmente unos cuatrocientos cere- bros destinados a la investigación, algo su- mamente importante porque nos permitirá encontrar la piedra angular de muchas en- fermedades, y hay otra cuestión política.

¿Política?

Sí, relacionada con los animalistas, movi- miento que en EE.UU. es muy poderoso. Es una manera de demostrarles que también investigamos con seres humanos.

¿Usted ha cedido su cerebro?

No lo tengo decidido, no había pensado to- davía en mi muerte, pero no tendría proble- ma en hacerlo.

Dígame, ¿Dios tiene cerebro?

No. Para los creyentes estamos ante un principio organizativo muy diferente. Tenemos que imaginarnos otra cosa muy distinta a los seres humanos. Nuestro cerebro para Dios sería un sistema muy sencillo.

¿Pero no estamos hechos a su imagen y semejanza?
Sí, pero esa imagen y semejanza puede ser muy lejana, incomprensible.

¿Cree que Dios está dentro de nosotros?

Esoesalgoenloquesecreeonosecree,no es científicamente demostrable. Y yo, por contradictorio que parezca, creo que sí, que es posible, pero no tengo explicación.

 

Publicado el 17 de enero de 2022
Francesc Roca Presas