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“El agua es mi gran gurú” Satish Kumar

Satish Kumar, activista por la paz, creador de la universidad Schumacher College.

Tengo 86 años. Nací en Rajastán y vivo en Inglaterra. Casado, dos hijos. Licenciado en Teología y Filosofía. Doctor en Educación y en Literatura. El poder político tiene que ser local y descentralizado, y a medida que se asciende en la pirámide debe ser menor. El cuerpo se recicla, el alma nunca muere.

Tierra, alma y sociedad

Es una fuerza de la natura­leza. Somos parte de ella –dice–, somos tierra, fuego, aire y agua, como las montañas y los bosques. De los 9 a los 18 años fue un monje que recorrió India viviendo de la caridad. Estudió varias carreras sin dejar de ser un peregrino. Se unió a la marcha de Vinoba Bhave que pedía a los terratenientes que donaran un sexto de sus tierras a sus trabajadores y más de 1,6 millones de hectáreas fueron redistribuidas. Luego a pie y sin dinero peregrinó por la paz pidiendo a las potencias nucleares el desarme. En 1982 creó el Small School, un modelo de aprendizaje, y en 1991 el Schumacher College, centro internacional dedicado al estudio de los valores ecológicos, sociales y espirituales. Su lema “Tierra, alma y sociedad” es un movimiento mundial que inspira proyectos como CampusPHI en Cáceres, que ha venido a conocer.

De los 9 a los 18 años recorrió sin dinero y a pie India.

Fui un mendigo. Me uní a una orden errante de monjes jainistas. Dejé la orden pero nunca he dejado de ser un peregrino de la vida.

¿En qué sentido?

El peregrino no espera nada, acepta la vida tal como viene y celebra lo que venga. No teme a las dificultades, le hacen más fuerte.

¿Por qué abandonó el monasterio?

Porque la espiritualidad debe estar en el mundo, en la política, en la familia, en la economía, en la agricultura.

Y siguió caminando.

A los 26 años peregriné por la paz. Anduve 13.000 km pidiendo el desarme nuclear a los responsables de las potencias mundiales, y lo hice con lo puesto, sin dinero y de ser humano a ser humano.

¿Dependiendo de la generosidad de losextraños?

Sí, pero no encontré a ningún extraño, todo el mundo era mi amigo. Ricos, pobres, musulmanes o cristianos, blancos o negros, todos son mis amigos, esto es ser un peregrino y cultivar la simplicidad exterior y la interior.

Esto es ser sabio.

Para ser sabio tienes que ser peregrino y para ser peregrino tienes que ser sabio.

¿Ya era sabio a los 9 años?

Me crió una mujer sabia. Nací en la tierra y viví en ella y de ella. Mi madre, jardinera, era sabia. Creo que todos tenemos dos partes femeninas, dos orejas para escuchar, y una masculina: una boca para hablar.

Muy sutil. ¿Qué más ha aprendido en su peregrinaje constante?

Que el cosmos es mi país, que la tierra es mi casa, mi nacionalidad es la naturaleza, y el amor, mi religión. Todos somos interdependientes y, por lo tanto, todo nuestro sufrimiento es mutuo, no hay separación. La unidad y la diversidad bailan juntas.

¿Ser peregrino consiste en caminar por el mundo o atiende a algo más espiritual?

Ambos. Es un estado de la mente, la que no espera nada. Si tenemos apego al dinero o a las posesiones no estamos en la mente del peregrino. El peregrinaje interior deberíamos practicarlo siempre.

¿Cómo?

A través de una mente que no juzga, acepta y respeta a todos los seres vivos. Solo en el amor se encuentra el sentido de la vida. Todos tenemos la elección de ser un peregrino o un turista de la vida.

¿Cuál es la diferencia?

El turista siempre quiere conseguir algo y suele decepcionarse; el peregrino no tiene expectativas y por tanto no se decepciona.

Confiese que le gusta caminar.

Caminar es una forma de conectar con uno mismo, y con el cielo, la tierra, la lluvia, las estrellas y los otros, esa es nuestra identidad: seres humanos en conexión con todo.

¿Podríamos dejarlo en seres?

Absolutamente, antes de humanos somos simplemente seres vivos. La naturaleza es nuestra madre y nuestra maestra. De hecho, el agua es mi gran gurú.

Cuénteme.

Sacia la sed de todos, no importa si eres un rey o un mendigo, un santo o un pecador. El agua no discrimina: animales, humanos, árboles… Si podemos ser como el agua, amables con todos, entonces somos verdaderamente seres.

Ahora lo que se lleva es armarse hasta los dientes, lo llaman defensa.

Somos todos una familia, la seguridad no está en las armas, está en el amor; pero los líderes religiosos se han olvidado de hablar de amor, una tragedia. Los diplomáticos han olvidado la diplomacia y los políticos han olvidado cómo ser hombres y mujeres de Estado. No hay un camino hacia la paz, la paz es el camino.

De todo lo que podía hacer, escogió crear una universidad alternativa en Inglaterra.

Porque nuestras universidades actuales ven a los estudiantes sin cuerpo, sin manos, sin piernas y sin corazón; solo con medio cerebro: el hemisferio izquierdo, la razón.

¿Necesitamos más hemisferio derecho?

Sí, intuición, imaginación y espiritualidad. No enseñan cómo amar, respetar, ser compasivos, ni a hacer cosas con las manos.

¿Es importante?

Sí, en el Schumacher College, además de estudiar ciencias, ecología y economía, se convive, se cocina y se hace jardinería a diario, se toca y se cuida la tierra y lo que hay en ella.

Ha vuelto a sus orígenes.

Hoy la educación es parte del problema y debería ser parte de la solución. Todos los problemas que enfrentamos hoy han sido creados por personas con altas cualificaciones, desde la guerra de Ucrania o la desigualdad hasta el cambio climático.

Un pequeño consejo que atesorar.

Viva una vida sencilla, cultive la simplicidad. La simplicidad está donde está la autenticidad. No sea un consumidor, sea un hacedor y rodéese de belleza, que es alimento para el alma, solo tiene que fijarse en ella.

Contra de la Vanguardia publicada el día 30.12.2022

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Francesc Roca Presas