&91 De madre solo hay una. Y su huella es eterna.
De madre solo hay una. Y su huella es eterna.
Creo en las sincronicidades y en las causalidades. Y siento profundamente que fue mi alma – aún sin cuerpo – la que eligió a mi madre (y a mi padre) para que me regalaran un cuerpo… y la vida.
Más allá de los nueve meses en el vientre materno, la vida me ha mostrado cuánto tengo que agradecerle a mi madre.
Si tuviera que escoger solo un instante (eterno) de este agradecimiento, sería el de haber germinado en mí la semilla de mi vocación.
Tenía 27 años, y ella 50, cuando viví en primera persona su proceso de enfermedad de salud mental, manifestado a través de un trastorno bipolar.
Su enfermedad fue un tsunami que movió todas las dinámicas familiares conocidas hasta entonces.
Sin saberlo, este momento fue clave. Marcó el inicio de un viaje interior hacia el autoconocimiento y la conciencia, buscando respuestas a las preguntas vitales que emergieron desde entonces.
El coraje, valentía y fortaleza que mostró mi madre en todo el proceso me hicieron ver en ella toda la sabiduría que no había podido reconocer desde mi lugar de hijo.
Mi propio proceso frente a su enfermedad fue aprender a sanar y darle un nuevo lugar a la profunda tristeza que se instaló en una parte de mi corazón.
Y fue solo cuando pude ver el regalo (eterno) que me hizo mi madre al compartirme este íntimo instante vital, que todas mis células suspiraron gratitud, generosidad y compasión.
Este viernes, en mi correo inspiracional, reflexionaré sobre cómo la figura de la madre —cada una, a su manera— siembra semillas invisibles de vida, sabiduría y transformación en nosotros, incluso a pesar de las circunstancias.
Porque en el amor a la madre, honramos también el amor a la vida.
Porque cuando miramos a nuestra madre con amor, miramos también con amor nuestro destino.
…………………………………..
Para recibir el correo inspiracional: Por aquí.
Para sesiones y formaciones: https://stan.store/francesc
……………………………………
Te invito a preguntarte:
• ¿Qué es aquello que tu madre te regaló, que hoy reconoces como un pilar en tu vida?
• ¿Qué lugar ocupa tu madre en tu corazón?
• ¿Qué agradecimiento pendiente quieres hoy permitirte expresar, hacia ella o hacia la vida?
Que esta reflexión abra espacios de amor, comprensión y reconciliación hacia el origen de quienes somos.
Porque de madre solo hay una.
Y su huella es eterna.
Desde la energía del 4 de mayo, día en que celebramos el Día de la Madre:
«Mamà, gràcies. T´estimo ❤️ «