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“Cualquier organismo tiene sentimientos y deseo de estar vivo” Andreas Weber

Andreas Weber, biólogo y doctor en filosofía.

Nací en Hamburgo, Alemania, y ahora vivo a caballo entre Berlín y Génova, igual que estoy entre la filosofía y la biología. Casado, tengo dos hijos. El objetivo de cualquier movimiento político debe ser cuidar de la red de vida de la que formamos parte y nos nutrimos. Soy un científico místico.

Una biosfera sensible

Cada vez descubren sentimientos en más tipos de seres. Hoy sabemos que las abejas pueden deprimirse y que las arañas sueñan y se mueven en sueños como nosotros. “La biología está redescubriendo este mundo. A mí no me sorprende porque la vida se encuentra en el núcleo íntimo de la experiencia emocional. Hace diez años aparecieron los botánicos diciendo que las plantas cooperan, se comunican y sienten dolor y les pareció extraordinario, pero lo que hacen las plantas lo hacen todos los seres vivos. Debemos entender que estamos en una relación de intercambio con todos los seres y volver a colocarnos ahí, actuar desde ahí, pero probablemente se tenga que arruinar todo para que volvamos a ese estado de conciencia”. En su ensayo Vivificar (Kairós) Weber argumenta que vivimos dentro de una biosfera sensible.

La vida humana no puede funcionar sin insectos polinizadores.

Una verdad científica que no nos entra en la mollera.

No existe un dualismo naturaleza/humano, sino que ambos estamos en constante relación y transformación conjunta, dependemos unos de otros.

¿Y cuál es la materia base?

La vida, y la vida es sensible. Hoy sabemos que la mosca de la fruta puede sufrir dolor crónico, que las abejas pueden sentirse eufóricas o deprimidas o que las plantas se comunican, aprenden, juegan, temen y sienten.

La vida siente.

Por fin la biología está estudiando y descifrando la sensibilidad de todo lo vivo, pero es una obviedad: cualquier organismo tiene sentimientos y deseo de estar vivo. El mundo entero está lleno de vitalidad, y somos parte de este proceso que emerge continuamente.

Somos materia de la Tierra.

Estamos totalmente entretejidos, los humanos no somos independientes del sistema de la Tierra, de la geografía, de la atmósfera , pero nos gusta pensar que estamos fuera.

Fuera de lo natural.

Cuando hablamos de la naturaleza de lo que estamos hablando es de la vida, y la vida son seres que tienen un deseo de pervivir y de experimentar cosas. Los ríos, los árboles, las mariposas…, estamos todos juntos en esto y tenemos que conseguir que funcione todos juntos.

Ahora estamos en la pura devastación ecológica, ¿qué propone?

Los humanos nos hemos salido de esta causa común de formar parte de la red de la vida. Tenemos que parar de tratar el resto de la vida como objetos y empezar a comprender que la vida la forman individuos que interactúan en reciprocidad, tenemos que entrar en ese intercambio vital, ese dar mutuo para mantener la vida en marcha.

¿Todo organismo vivo siente?

La vida siempre siente. Ser un organismo significa estar rebosante de sentimiento y deseo de estar vivo, y de expresarse plenamente en esa vitalidad.

Vitalidad entrelazada.

Piénselo, nosotros no somos individuos, somos colonias. Trillones de microbios interactúan dentro de mí en este momento, moviendo hilos que ni siquiera sé que existen.

Somos ecosistemas.

Y ese ecosistema microbiano dentro de ti está en constante diálogo con los ecosistemas fuera de ti. Cuando tocas a alguien, intercambias microbiomas. No tienes una frontera.

Es fascinante.

Somos realmente el mundo que nos rodea, somos un contínuum. Estamos en una relación constante entre nosotros y el mundo, lo que le está pasando al medio ambiente también te está pasando a ti.

¿En qué sentido?

En todos: está pasando en tus emociones y está pasando en tu cuerpo. Tu cuerpo forma parte de un cuerpo mayor, bebes agua, y esa agua acaba en el mar, eres una variación concreta de una corriente de agua, y lo que le pasa al agua que bebes también le pasa a tu cuerpo.

Gracias por ampliarme el horizonte.

Estoy intentando seducirla para que experimente su existencia no solo como un ser humano autónomo sino también como parte de la vida que le rodea. El ejemplo del agua explica que experiencias que parecen personales son experiencias que recorren todo el ecosistema.

La vida se alimenta de vida.

Te comes una fruta, la digieres y la fruta se convierte en tu propia carne, y esto no se lo explican a los niños, se les dice que son como una máquina cuyo combustible son los alimentos, pero no es cierto.

¿No?

Si nos fijamos en la biología de la digestión, y no tiene nada de místico, es demostrable que nos convertimos en el manzano porque la materia del árbol pasa a formar parte de la materia de tu cuerpo, y la cosa no acaba ahí.

Pues continuemos.

Exhalas CO2a la atmósfera, es decir tu cuerpo descompuesto alimenta a los árboles. Me parece extraordinario, y no podemos escapar de esa conexión íntima con otros seres. Es muy sencillo y muy científico.

¿Entre todo lo vivo hay conexión emocional?

Constante. El proceso de estar vivo siempre viene de la experiencia de la vida, y eso siempre conlleva una dimensión emocional que comparten todos los seres.

Cualquier encuentro es un intercambio.

Hace falta experiencia emocional para mantenernos con vida, para saber que eso es malo o bueno. El encuentro de dos seres siempre es emocional. Todo lo que tiene que ver con la vida conecta lo físico y lo emocional.

¿Qué debemos cambiar?

Ponernos al mismo nivel que el resto de los seres vivos. Vive tu vida de manera que nutra la vida. Es un cambio enorme.

Contra publicada en la Vanguardia del día 11.01.2023

Publicado el 22 de enero de 2023
Francesc Roca Presas